Volver a la oficina después de meses o incluso años trabajando desde casa implica algo más que preparar el café de la mañana. Supone un reajuste tecnológico, físico y mental. Cambiamos de entorno, de redes, de dispositivos y de hábitos. Y eso significa que la seguridad, tanto digital como física, debe ser revisada y reforzada.
En esta guía te explicamos cómo hacer que tu vuelta sea segura y productiva, con consejos prácticos para que no se convierta en un quebradero de cabeza.
Reinicio tecnológico con buen pie
Si tu ordenador ha pasado mucho tiempo funcionando en remoto, lo primero es asegurarte de que está al día. Comprueba que el sistema operativo y todas las aplicaciones críticas están actualizadas, ya que una versión desactualizada no solo afecta al rendimiento, sino que también abre puertas a vulnerabilidades. Además, revisa las contraseñas. Si llevas más de seis meses sin cambiarlas, este es el momento adecuado para hacerlo, y si necesitas ayuda con ello tenemos una guía que te ayudará con los mejores consejos. Considera usar un gestor de contraseñas y, siempre que puedas, activa la verificación en dos pasos. Tampoco olvides la VPN corporativa: aunque estés en la oficina, sigue siendo una capa extra de protección frente a conexiones externas.
Conexiones seguras y ambientes limpios
El hecho de estar en un entorno controlado no significa que puedas relajarte. Mantén activo el antivirus, el cortafuegos y evita instalar programas que no vengan de fuentes oficiales. Si alguien te envía un archivo por correo o mensajería y no esperabas nada, confirma antes de abrirlo. Recuerda que los ataques internos también existen y suelen ser más efectivos porque se basan en la confianza. En Prepara tu seguridad para 2025 hablamos de cómo los ciberdelincuentes aprovechan cualquier descuido para colarse en sistemas aparentemente seguros. Vale la pena echarle un vistazo antes de volver a la rutina.
Seguridad física, pero digital
Cuidar lo físico es igual de importante que proteger lo digital. Un portátil desbloqueado en una mesa de trabajo es una invitación a que cualquiera acceda a información sensible. Por eso, acostúmbrate a bloquear la sesión cuando te ausentes y nunca dejes dispositivos sin supervisión. Los periféricos compartidos, como impresoras o discos externos, también representan un punto débil si no están controlados. Si trabajas en un espacio donde cualquiera puede conectar un USB, ten en cuenta que un simple pendrive infectado puede comprometer toda la red. De esto hablamos en La seguridad inexistente: confiar demasiado en el entorno es un error que se repite con frecuencia.
Oficinas híbridas: seguridad en la flexibilidad
Muchas empresas han optado por modelos híbridos, donde se combina trabajo presencial y remoto. Esto añade un nuevo nivel de complejidad. Los equipos que viajan entre casa y la oficina son más vulnerables porque pueden perderse, dañarse o ser robados. Para reducir riesgos, transporta siempre los dispositivos en mochilas seguras, nunca los dejes en el coche y, si puedes, cifra el disco duro para proteger los datos. También es fundamental conectarse únicamente a redes seguras: nada de usar el Wi-Fi abierto del café mientras esperas una reunión. Y si por alguna razón decides hacerlo, utiliza la VPN empresarial para protegerte. Si compartes dispositivos en la oficina, como pantallas o teclados, asegúrate de cerrar todas tus sesiones antes de irte. Y no olvides etiquetar los equipos para evitar confusiones, ya que en entornos compartidos un simple cambio de portátil puede causar incidentes graves o días sin poder trabajar.
Conciencia colectiva
La vuelta a la oficina no es solo un tema individual, también es cultural. Hablar con tu equipo sobre buenas prácticas, denunciar comportamientos sospechosos y cumplir las políticas internas no debería verse como un estorbo. Son hábitos que marcan la diferencia. La seguridad es un trabajo de todos: si uno falla, el riesgo se multiplica para la empresa completa. Invertir unos minutos en hacer las cosas bien puede evitar horas o incluso días de problemas después.
Conclusión: una oportunidad para reforzar la seguridad
Volver a la oficina no debe ser motivo de preocupación, sino la oportunidad perfecta para fortalecer nuestra seguridad. Revisa tu equipo, cuida tus conexiones, protege lo físico y adopta hábitos colaborativos. Así, trabajar en un espacio compartido será tan seguro como productivo.
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