Después de lo ocurrido con el gran apagón que afectó a España y Portugal, queda clara una necesidad urgente: saber cómo actuar cuando se va la luz. Cada vez dependemos más de la electricidad: para conservar alimentos, trabajar, comunicarnos y hasta para sentirnos seguros. Un corte eléctrico no es solo una molestia, puede ser un riesgo real si no estamos preparados.
Ya hemos hablado de otros temas relacionados con la seguridad en el día a día, pero este caso va más allá de lo digital. Hoy te explicamos cómo protegerte física y tecnológicamente ante un apagón inesperado.
¿Qué hacer cuando se va la luz?
Lo primero que debemos hacer es mantener la calma. Un apagón puede ser algo puntual o alargarse durante horas. En ambos casos, estar preparados puede marcar la diferencia. Antes de preocuparte, verifica si el corte afecta solo a tu casa comprobando el cuadro eléctrico. Si todo parece estar en orden, habla con tus vecinos o consulta redes sociales desde tu móvil (si tienes batería) para confirmar si se trata de un apagón general.
Si ves que es general, intenta ahorrar la máxima batería del movil posible, ya que puede ser útil para emergencias. Si tienes un cargador portátil, úsalo para cargar el móvil y otros dispositivos esenciales. Recuerda que la batería del móvil es un recurso limitado, así que úsala con cabeza.
¿Cómo protegernos durante un apagón?
Los apagones no solo nos dejan sin luz, también pueden afectar nuestra seguridad, alimentación y conectividad.
Iluminación segura
Aunque encender una vela puede parecer lo más fácil, es mucho más seguro contar con linternas LED. Las velas, además de inestables, pueden provocar incendios. Tener una o dos linternas con pilas de repuesto en lugares clave del hogar es una inversión sencilla pero muy útil. Si puedes, instala luces de emergencia en zonas de paso como pasillos y escaleras. También es una buena idea tener luces solares con sensor de movimiento en el exterior de casa. Así, si se va la luz, tendrás una fuente de iluminación segura y eficiente.
Conservación de alimentos
Durante un corte prolongado, abrir el frigorífico lo menos posible es clave para evitar que se pierdan alimentos. Una nevera cerrada mantiene el frío durante unas cuatro horas, un congelador, hasta dos días si no se abre. Por eso, es importante tener también alimentos no perecederos y agua embotellada a mano. Un pequeño fondo de despensa puede marcar la diferencia si el apagón dura más de lo esperado. No te olvides que las contraseñas puedes caducar, pero un bote de fabada dura años.
Temperatura y confort
En invierno, abrígate con mantas y ropa térmica para conservar el calor. En verano, mantener las ventanas cerradas y bajar las persianas ayuda a conservar la temperatura interior. Y nunca uses generadores dentro de casa: pueden emitir gases tóxicos como el monóxido de carbono, que es mortal en espacios cerrados. Si te quieres calentar también puedes hacer ejercicio, pero no te olvides de que el ejercicio físico calienta el cuerpo.
Seguridad doméstica
Desconecta los electrodomésticos más sensibles como ordenadores, televisores y routers para evitar daños cuando vuelva la electricidad. Una simple subida de tensión podría estropearlos. Si tienes sistemas de seguridad o alarmas, asegúrate de que cuenten con batería de respaldo. Además, cerrar bien puertas y ventanas nunca está de más, sobre todo si vives en una planta baja o en zonas poco transitadas. Una vez la luz se ha ido desconecta los dispositivos que no sean imprescindibles. Desconecta todos los fusibles y deja sólo uno de ellos conectado, recomendablemente es de las luces de la casa.
Si tienes un SAI (Sistema de Alimentación Ininterrumpida), asegúrate de que esté cargado y funcionando correctamente. Y si no lo tienes, es momento de que te plantees, una vez se pase la locura del apagón, comprar uno. Un SAI te permitirá mantener tus dispositivos electrónicos funcionando durante un corte de luz y evitará daños por sobrecargas.
¿Y si tenemos aparatos médicos que necesitan electricidad?
Por desgracia este es un caso límite del que tenemos que estar preparados. Si tenemos algún aparato médico que dependa de la electricidad, es fundamental tener un plan de emergencia. Consulta con tu médico o proveedor de salud sobre qué hacer en caso de un apagón prolongado. Ellos pueden ofrecerte soluciones específicas y consejos para mantenerte a salvo. Te recomendamos tener una batería externa o SAI lo suficientemente grande para que aguante al menos dos días, ya que creo que sería el máximo tiempo que podrías estar sin luz.
Prepara un kit de emergencia
Aunque parezca exagerado, tener un pequeño kit preparado puede ayudarte mucho. Una linterna, un cargador portátil, una radio a pilas y algo de agua y comida son suficientes para superar un apagón con tranquilidad. A ser posible que todo sea a pilas, y que tengas pilas suficientes por casa, así no dependemos de nada ni nada durante el apagón. También conviene guardar una lista en papel con los teléfonos más importantes, como familiares, vecinos o servicios de emergencia. A día de hoy dependemos tanto de la tecnología que, si se va la luz, es posible que no tengamos acceso a nuestros contactos.
¿Y los dispositivos electrónicos?
Durante el apagón, desconecta tus dispositivos y evita usar el móvil salvo para lo estrictamente necesario. Cuando vuelva la luz, enchufa todo poco a poco y verifica que funciona correctamente.
Y siempre que puedas, haz copias de seguridad de tus datos. Un corte de luz puede dañar tus dispositivos y hacer que pierdas información valiosa. Usa discos duros externos o servicios en la nube para mantener tus archivos a salvo de este tipo de problemas.
¿Y los electrodomésticos?
Pregunta clave, al final durante un apagón da igual si tienes lavajillas o no, lo importante es poder alimentarse. Para ello un camping gas, o una cocina de gas que no dependa del suministro haría una gran diferencia. A día de hoy son muy baratos y ocupan muy poco espacio, asi que no dudes en tener uno en casa.
Seguridad comunitaria
En caso de corte prolongado, mantenerse en contacto con tus vecinos es clave. Puedes enterarte de novedades, compartir recursos o ayudar a personas vulnerables como ancianos o personas con movilidad reducida. Evita colapsar las líneas de emergencia salvo que realmente lo necesites y mantente informado a través de emisoras de radio o fuentes oficiales en redes sociales. Si tienes walkies, úsalos para comunicarte con tus vecinos. En caso de que el apagón dure más de lo esperado, puedes organizar turnos para vigilar la zona y asegurarte de que todos estén bien. También tienes opción de usar el walkie para comunicarte con los servicios de emergencia.
Prepárate para el futuro
Lo ocurrido demuestra que un apagón masivo no es una situación tan improbable. Tener luces de emergencia, un generador o incluso placas solares puede ayudarte a estar más tranquilo. También conviene revisar tu kit de emergencia al menos una vez al año, y hablar con tu familia sobre qué hacer en una situación así.
Conclusión
Un apagón puede ser solo una molestia o convertirse en un verdadero problema. Todo depende de lo preparados que estemos. La clave está en prever, mantener la calma y actuar con sentido común. Si tienes vecinos mayores o personas vulnerables cerca, no dudes en ofrecer ayuda. La seguridad empieza por la información, la prevención y la solidaridad.
Y como regla general, si algo no te encaja, revísalo manualmente. Siempre es mejor prevenir que curar.